sábado, 13 de junio de 2015

Recuerdos olvidados de los sueños







Los sueños pertenecen a un mundo en el que también vivimos, actuamos y manejamos. Son el espejo roto y desordenado en el que miramos y componemos las vivencias, emociones y sentimientos que ponemos a trabajar en el mundo que creemos real. Uno es el reflejo del otro por muy disparatado que uno de ellos, nos parezca. En el mundo "real"  creemos estar al día, que nada se nos pasa de largo y que todo está controlado. La mente lógica porfía que así es. Por otro lado esos mismos argumentos han sido analizados por un aspecto nuestro que ha captado otras secuencias, las que sí, nos pasaron de largo. Las dos formas de experiencia se entremezclan en el sueño, y en ellos, nos sumergimos en una espiral de absurdas movilidades y locuciones, una proyección incoherente de la mente inatenta durante el día. 

Por lo tanto, el soñar y recordar lo soñado es importante y beneficioso para el conocimiento de uno mismo. Los símbolos oníricos que aparecen como muestra de un común estudio para todos nosotros, saberlos descifrar correctamente a modo particular impone saber, la trama entera del cuento, y después pasarte a preguntar; Cuál es la etapa por la que estoy pasando, y en qué momento presente se filtró su contenido distorsionado. Resulta complicado sin ser por ello imposible. Ningún elemento generalizado que aparece en el sueño, tiene el mismo significado para todos. A veces queremos a toda costa recordarlos y es frustrante no conseguirlo cuando te empeñas en descifrar qué es, lo que te ha despertado inquieto. Una parte de la vida la pasamos recordando datos inconexos de retales, frugales y olvidados al poner los pies en el suelo. En otras nos persigue la curiosidad de ahondar en el intento cuando nos queda algún recuerdo. Y a veces, ni siquiera sabemos haber soñado. Y También, es saludable no recordar los sueños. Algo que al respecto me comentaron;  

        En ocasiones, espacios de tu recorrido, te conviene no recordar lo que soñaste. Es una información que recibes de todo lo que has sido. Son códigos genéticos que os transmitís de generación en generación, y solo al alma que te ostenta se le concede el derecho de conocer. Es un aval encriptado que el alma a expensas de ti, va descifrando su contenido a medida que vas llegando adonde necesitas estar. Si supieras lo mismo que ella, no necesitarías pasar por ninguna prueba, y es evidente que tienes que pasar por unas cuantas. Si tú en esos momentos necesitados de su cordura actuases por tu cuenta, no durarías más de un segundo en quedarte encasquillado. Es de ley, que cada cosa en su mejor momento, aunque tu cuerpo no lo comprenda ni sienta en consonancia. 
        
        Has traído información valiosísima en algunos de tus despertares amnésicos, a pesar de ello, y de algún modo, empiezas a actuar con la pretensión de tener algo importante que hacer en la vida. Señal de que tú subconsciente ya archivó  la comunicación y empieza a dosificártela para que la utilices. Cuando las experiencias puedan serte comprendidas, irás adquiriendo más conocimiento, y los códigos transmitidos durante el sueño, comenzarán a filtrarse con rapidez por los canales de la memoria. Llegará un buen día que recordarás si te lo propones, la clase en la que soñaste. Y otro buen día, irás personalmente a buscar la información.


"Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible, y de repente estarás haciendo lo imposible"
San Francisco de Asís


Mila Gomez