jueves, 15 de junio de 2017

La Sombra de Eva.



En el siglo pasado vivía Eva, hermosa y rica mujer, conservadora de sus bienes y composturas. Casada con un aristócrata de igual condición que le gustaba, pero no lo amaba y deseaba por ratos.

La pareja tuvo hijos porque no se podían evitar. Eva por no estar enamorada de quién tampoco la amaba de verdad, encontró fuera del  hogar al hombre que sin buscar, estaba esperándola, se llamaba Manuel y ni era conservador ni pertenecía a la clase bien mirada.
Los dos se amaron.
Llegó para Eva el momento de decidir.

El amor entregado por Manuel tiene que ser recibido de igual manera por su amada, con la misma entrega para así poder devolvérselo. Pero Eva no entregó a Manuel el amor recibido por él.

El miedo la paralizó, encontrando en dicho miedo mucha pérdida.  Manuel no era de su condición. Si se iba con él, ¿conservaría todos sus bienes? ¿Su familia aceptaría la ruptura matrimonial y al nuevo amor con agrado? ¿Sería desdeñada por sus amistades? ¿Sus hijos verían en Manuel a un padre? ¿Le daría todo lo que ella de la vida necesitaba?…

El miedo hizo creer a Eva que el amor no merecía la pena y aunque no lo supiera ni imaginara, lo que en verdad tenía; miedo a la felicidad.

Y dejó que Manuel saliera de su vida.  




Siglo presente. 
Con un amor muy oculto bajo la sombra de un miedo a la felicidad, Eva  regresa a Tierra para entregar el amor a quién la reconociese poseedora del mismo.

Manoli llegó a Tierra a recibir aquello que había conocido por haberlo entregado ya, a alguien que la esperaría para dárselo.
Ninguna de las dos supo explicar jamás que cable perforó la caja de la memoria que al encontrarse sus miradas se reconocieron fusionadas. No pudiendo evitar el enamorarse casarse y adoptar a dos lindas criaturas.
Sin embargo, por más que se esfuerza Eva en encontrar en sí misma lo que Manoli le diera con agrado y sin expectativas, el amor que yace sobre témpanos de terror le sigue preguntando lo que en el inconsciente guarda en paño dorado. ¿La aceptará con agrado mi familia y amistades? ¿Voy a ser feliz con ella? Si el amor llega a terminar ¿qué pasaría con los bienes y nuestros hijos? ¿Tendremos alguna dificultad social por ser pareja homosexual?  ¿Cómo puede amarme tanto a pesar de mis temores, y acaso, atacarla en donde más le duele? ….

¡Pero ella la amaba! ¿A qué venía la inseguridad de no poder vivir feliz con ella? Cierto que siempre le atrajeron los hombres pero ahora ni los miraba con el agrado o deseo que suponía le debían atraer.

Un día Eva buscando en su corazón algo que sentía perdido tuvo una clarividencia, se vio en otra Eva de distinto cuerpo que aún seguía viva llorando por la falta de visión y su gran temor, con todo aquello tan absurdo que restó valor al amor, eligiendo vivir en la sombra donde ocultó la felicidad que se negó.

Al volver de la experiencia Eva comprendió, solo le separaba de su otra antepasada un error de decisión, las dudas habían retornado con ella para despistarla y viera claramente que lo demás, tan solo eran experiencias secundarias que a nadie excepto a ella importaba.  Su amor era completo con Manoli en un solo incondicional, entregado y recibido libre de todo temor, íntegro en sí mismo.

Ahora conocía la decisión errada de la otra Eva y a ella se le había otorgado el poder para entender y con ello, la posibilidad de liberar a las dos de lo que nunca tuvo sentido. La sombra, tan rebuscada, lejana y a la vez tan presente en el tiempo que no le permitió la dicha hasta comprender que se negaba a ser feliz, (otra vez.) Y para decirle a Manoli que, ¡lo había recibido, el amor! 

Y pudo al fin entregarlo de la misma manera en que le fue dado.


***
El relato Kármico ha sido elaborado teniendo en cuenta que si el tiempo tal como lo conocemos y vivimos no es "real" por solo existir la eternidad, resulta que todas las realidades vividas o por vivir estarían sucediendo dentro del mismo espacio tiempo a pesar de no poder acceder con claridad nada más que a la presente. "Las sombras"  esos miedos inseguridades ....   indicadores de que todas las realidades (vidas) tienen su continuidad, con lo cual, si consigo descubrirla/s y liberarme aquí de ellas, de alguna forma quedarían liberadas en vidas pasadas y futuras, siendo yo, libre en el presente. 


Mila Gomez.